Vayan y Hagan Discípulos - ¿De Qué Forma Ocurre la Evangelización?

34. El Espíritu Santo es el fuego de Jesús. El Espíritu, el primer don de Jesús Resu-citado a su pueblo,31 nos da a la vez la capacidad de recibir el Evangelio de Jesús y, como respuesta, el poder de proclamarlo. Sin el Espíritu Santo, la evangelización no puede ocurrir.32 El Espíritu causa la evangelización en la vida de la Iglesia y en el compartir el Evangelio con otros.

En la Vida de la Iglesia

35. No podemos realmente hablar de la vida "diaria" de la Iglesia porque ella, en su totalidad, es el don de gracia del Espíritu Santo. Sin embargo, hay formas más conocidas a través de las cuales la evangelización se lleva a cabo: en la forma en que vivimos el amor de Dios en nuestra vida diaria; por el amor, ejemplo y apoyo que las personas se dan unas a otras; en la forma en que los padres pasan la fe a sus hijos; en nuestra vida como Iglesia a través de la proclamación de la Palabra y en la sincera celebración de los hechos salvíficos de Jesús; en los esfuerzos de renovación a nivel local y nacional; en el cuidado que damos a los más necesitados; en las formas en las que realizamos nuestro tra-bajo, compartimos con nuestros vecinos y tratamos al extranjero. En la vida diaria, los miembros de la familia se evangelizan el uno al otro, los hombres y mujeres a sus futuros cónyuges y los trabajadores a sus compañeros por las simples vidas de fe que llevan. A través de nuestros métodos diarios de vida católica, el Espíritu Santo trae consigo la conversión y una nueva vida en Cristo.

36. He aquí dos elementos en acción: testimonio, el cual consiste en el simple vivir de la fe; y compartir, el cual consiste en anunciar la Buena Nueva de Jesús en una forma explícita.

37. Por cierto, nuestras familias, parroquias, asociaciones, escuelas, hospitales, obras benéficas e instituciones dan poderoso testimonio de la fe. Pero, ¿la comparten? ¿Lleva esa fe viviente a la conversión de las mentes y los corazones en Cristo Jesús? ¿Arde en ellos el fuego del Espíritu Santo? Este plan y estrategia quiere que los católicos en los Estados Unidos, ya sea en forma individual o como Iglesia, compartan mejor la Buena Nueva de Dios.

Compartiendo el Evangelio con Otros

38. El Espíritu Santo también evangeliza a través de nuestros intentos para llegar a aquellos que han dejado de practicar su fe católica por una u otra razón, y a aquellos que no pertenecen a familia de fe alguna. Muchos en nuestra comunidad católica conocen a miembros de su familia, amigos y vecinos que no tienen fe, ni la practican.

39. Millones de católicos ya no practican su fe. Aunque muchos de ellos todavía dicen que son católicos, no participan en el culto con la comunidad y, por ello, se privan de los dones de la Palabra y los sacramentos. Algunos, aparte de la niñez, no fueron formados en la fe. Algunos se han ido alejando por una u otra razón. Algunos se sienten alienados de la Iglesia por la forma en que perciben que la Iglesia imparte sus enseñanzas. Algunos se han alejado porque los representantes de la Iglesia no los trataron bien.

40. Como comunidad de fe queremos recibir a aquellos que quieren sentir nueva vida en la Buena Nueva de Jesús para hacer que sus vidas sean parte de la continua historia de la salvación, y que dejen que Cristo los toque, sane y reconcilie a través del Espíritu Santo. Queremos dejar saber a nuestros hermanos y hermanas que están inactivos, que ellos tienen un lugar en la Iglesia y que a nosotros nos afecta su ausen-cia –al igual que a ellos. Deseamos mostrar la pena que nos causa cualquier malentendido o maltrato. Y queremos ayudarles a ver que, sea cual fuere su forma de sentir respecto a la Iglesia, queremos hablarles, compartir con ellos y aceptarlos como hermanos y hermanas. Cada católico puede ser ministro de bienvenida, reconciliación y entendimiento para aquellos que han dejado de practicar la fe.

41. Nuestro plan también pide a los católicos que extiendan la mano a aquellos que no pertenecen a una comunidad de fe y que los inviten a considerar el poder del Evangelio de Jesús, el cual puede ser traído a sus vidas a través de la riqueza de la Iglesia Católica. Quizás ésta sea la más difícil de todas las tareas que nos pide la evangelización. Sin embargo, si alguna vez hemos visto el gozo de aquellos que son recibidos dentro de la Iglesia durante la Pascua, si hemos alguna vez experimentado el crecimiento de aquellos que pasan el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, si hemos visto alguna vez a alguien emocionarse con el Evangelio por primera vez en su vida, sabemos que esto es, en verdad, uno de los más dulces dones del Espíritu.

42. El Espíritu Santo, a través del movimiento ecuménico, está llamando a las iglesias y comunidades eclesiales a una comunión más profunda a través del diálogo y la coo-peración. Esperamos ansiosamente el día cuando todos seamos miembros de una fami-lia. Al mismo tiempo que reconocemos que la vida de otras comuniones cristianas pueden llevar a una vida de gracia, no podemos tampoco ignorar todo lo que aún nos divide. Nuestro amor por todos aquellos que reconocen a Cristo, y nuestro deseo por la unidad, nos compele a compartir la plenitud de la verdad revelada que Dios ha encomendado a la Iglesia Católica y aprender de ellas las expresiones de las verdades de la fe que otras iglesias y comunidades eclesiales comparten con la Iglesia Católica.

43. Aquellos que no han recibido el Evangelio merecen honra y respeto por seguir a Dios tal como les dicta su conciencia. Ellos están relacionados con el Pueblo de Dios en diversas formas. Primero están los judíos, el pueblo escogido con quien Dios celebró su alianza y promesas y el cual, en vista de su elección divina, es un pueblo sumamente querido de Dios.

44. Las personas de grupos no cristianos también tienen el derecho de escuchar el Evangelio tal como fue transmitido por los misioneros a través de los siglos. El plan de salvación de Dios también incluye a los musulmanes que profesan la fe de Abraham y, junto con nosotros, adoran a un solo Dios misericordioso. Y luego están aquellos que sin culpa ignoran el Evangelio de Cristo o su Iglesia, pero no obstante, buscan a Dios con un corazón sincero y tratan de cumplir con la voluntad de Dios como ellos la conocen. El diálogo interreligioso presenta una oportunidad para aprender las otras tradiciones religiosas y explicar las nuestras. Tal diálogo, sin embargo, nunca debe encubrir el proselitismo. Más bien, debe ser tratado con el mayor respeto y sensibilidad. Los católicos comparten intensamente su fe en Jesucristo, lo cual da significado a sus vidas, orando por ese día feliz, el cual sólo lo conoce Dios, cuando todos los pueblos se dirigirán a Dios en una sola voz y servirán a Dios en armonía.33

Notas

  1. Juan 20:22.
  2. La Evangelización en el Mundo Contemporáneo, Nº 75.
  3. Sofonías 3:9; Isaías 66:23; Salmo 65:4; Romanos 11:11-32.

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