Comentarios iniciales de John Carr

John Carr
Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano
Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
Conferencia telefónica de prensa - 23 de noviembre de 2009

Los Obispos de Estados Unidos han trabajado durante décadas a favor de un cuidado médico asequible y accesible para todos.

Lo más importante acerca de la Conferencia de obispos es precisamente que ES la Conferencia de OBISPOS. Los principios, políticas y prioridades que delineamos aquí son los principios morales y posturas legislativas defendidas por los obispos. Nosotros (los peritos participantes en esta conferencia de prensa) ofrecemos con gusto contexto e información de fondo. La posición formal de la Conferencia de Obispos (USCCB) sobre el aborto y la conciencia, la asequibilidad y  los inmigrantes se pueden encontrar en la carta enviada el viernes pasado al Senado, y a la declaración del Cardenal George, presidente de USCCB, que fue aprobada por los obispos en sesión plenaria la semana pasada. La comunidad católica trae perspectivas únicas y la experiencia de cada día al apoyo que brinda a una reforma genuina del sistema de salud:

  • Proporcionamos cuidado médico. La Iglesia Católica es el mayor  proveedor de servicios de salud, fuera del gobierno, en el país, con más de 600 hospitales, 2000 instalaciones de cuidados a largo plazo e innumerables clínicas  y ministerios que sirven a los pobres y aquellos sin cobertura médica.
  • Compramos seguros médicos para decenas de miles de empleados. Conocemos de primera mano los costos crecientes de proporcionar seguro médico. Pagamos cada día esos costos crecientes.
  • Recogemos los platos rotos de un sistema de salud con serias fallas. Los enfermos y las personas sin seguro están en nuestras salas de emergencias y hogares de transeúntes, en la puerta de nuestras parroquias y escuelas cada día.
  • Predicamos y enseñamos que la atención médica es un derecho humano básico, no un privilegio; un servicio no una mercancía. La accesibilidad para todos al cuidado médico es un requerimiento esencial para proteger la vida y la dignidad humanas y es también un elemento esencial para el bien común y una sociedad decente. El cuidado de la salud debería proteger la vida, no destruirla. Creemos que la legislación para el cuidado médico debe respetar la conciencia de los proveedores, los contribuyentes y otros, no violarlos. Creemos que la reforma de salud debe respetar disposiciones legales a nivel federal que han existido por largo tiempo y con amplio apoyo (reflejadas en la Enmienda Hyde) que no requieren por ley que las personas paguen  por abortos electivos o planes que incluyen abortos electivos. Creemos que la cobertura universal debería ser verdaderamente universal, no denegar atención médica a quienes la necesitan a causa de su condición, edad de dónde vienen o cuándo llegaron aquí.

La Conferencia de Obispos está ofreciendo sus principios morales, su experiencia cotidiana y su profundo compromiso con una reforma genuina del sistema de salud—qué es y que no es—a este esencial y largamente esperado debate nacional. Como dijeron los obispos [en su carta de] el viernes  pasado:

Estos…objetivos de política pública no son asuntos marginales ni preocupaciones de intereses especiales. Son cuestiones que están en el centro mismo del debate sobre la reforma de salud: ¿la salud y la vida de quiénes se va a proteger y de quiénes no? ¿Exigirá el gobierno federal, por primera vez en décadas, que las personas paguen por los abortos de otras personas? ¿Quedarán los inmigrantes en una peor situación como resultado de la reforma de salud?  En el fondo, todas estas opciones del cuidado de la salud no son solamente políticas, técnicas o económicas, sino también decisiones morales.

Es la postura firme y consistente de la Conferencia de Obispos que una reforma que proteja la vida,  la dignidad, la conciencia y la salud de todos es un imperativo moral y una prioridad nacional urgente.